Cuando un está en medio de un aguacero torrencial, con cero ganas de mojarse, y con boletos gratis para ir al cine, cortesía de "El Banco", las posibilidades de perderse son pocas, aunque esto implique ir a "Las Viejas Salas de Cine" del este de la capital. Aquí el asunto es escoger la película, pero por estos días, ni siquiera esto es un tormento: con 10 salas y dos cintas, basta tirar una moneda y ¡listo, qué la suerte decida! Y sentenció: "Piratas del Caribe, en el fin del mundo" doblada al español a lleno total (Nota de LaZonaViva: eso es lo malo cuando uno le deja todo a la suerte, pero ni modo. ¡Lección aprendida para la próxima vez!).
El ¿final? de la ¿trilogía? -uno de los mayores éxitos económicos del último tiempo de Hollywood- es una aventura tibia en comparación con "La maldición de la perla negra" (2003), pero entretiene porque los personajes de Jack Sparrow (Johnny Depp) y Héctor Barbossa (Geoffrey Rush) aún encajan un par de buenos diálogos, algo de humor y la ironía de dos fogueados piratas.
Los productores y guionistas de la saga, después del éxito inesperado de la primera parte, estiraron la cuerda con sagacidad en la secuela, gracias a la aparición de un personaje mitad pulpo y mitad hombre: Davy Jones (Bill Nighy), capitán de El holandés errante y con el kraken, el calamar gigante, como aliado.
"En el fin del mundo" la promesa es la cita y por tanto el duelo definitivo entre los personajes de la saga, tanto los protagonistas como los secundarios, que en esta ocasión abundan.
Lo mejor de la película no ocurrió en la pantalla, sino en la sala cuando pasados unos 40 minutos, en medio de un silencio pronunciado, una niña de no más de 3 años balbuceó: "Mami, ¿de qué se trata la película?" Fue la mayor carcajada de la audiencia y eso que la cinta tiene sus buenos momentos de humor. (Nota de LaZonaViva: En qué pensaría esta mujer al llevar a una niñita de esa edad al cine, parece que le faltó un poquito de sentido común, al menos después de un rato la pobre se durmió, por el aburrimiento seguro).
"En el fin del mundo" tiene a su favor: las secuencias bélicas y la batalla marítima, el oficio de Geoffrey Rush como el capitán Barbossa, la convicción con que Tom Hollander interpreta al maligno Lord Butler, los dones de comediante de Johnny Depp y la inclusión de Keith Richards, de Rolling Stones, como el padre de Sparrow. En su contra tiene un dato: las casi tres horas de metraje, que pueden resultar un abuso de la paciencia del espectador.
Además, la aventura, a estas alturas, está algo arrugada; los personajes más bien desgastados y la escudería de efectos especiales, tan activa en las primeras películas, ahora tomó una siesta.
Lo sustantivo es que la saga "Piratas del Caribe" se resiste a terminar porque dejaron algunos cabos sueltos e incongruencias... Las ideas añejas y las historias mal contadas son datos menores, lo importante es el final abierto y multipropósito. En el fondo es una secuela que no culmina a tambor batiente y tampoco con las velas desplegadas.
(Nota de LaZonaViva: Cuando terminó la película un fanático pedía que alguien le explicara ¿cómo un enemigo tan formidable como el kraken muere por causas desconocidas y aparece varado en una isla? y agregaba "¡Esperaba más de un monstruo de los siete mares!").
El balance: "En el fin del mundo" es entretenida, útil para esperar que escanpe, hace reír y seguramente será un éxito de taquilla, pues "La Nación" de hoy dice que con más de 500 funciones calcula (extraoficialmente) que recaudó 121 millones de colones en cuatro días de exhibición en Costa Rica.
PD: Al final de todas las letras (que pasan, pasan y pasan) hay una escena más en la que uno tendría que emocionarse y salir feliz. A mí no me pasó nada de eso, pero si quieren igual pueden quedarse y después se quiebran con los que se fueron antes y se la perdieron, y hacen como que la escena es realmente importante y los hacen sentir que perdieron plata ;)
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